domingo, 17 de febrero de 2013

POEMA DE LA SEMANA: Tu poeta de Antonio Machado

Tu poeta
piensa en ti. La lejanía
es de limón y violeta,
verde el campo todavía.
Conmigo vienes, Guiomar;
nos sorbe la serranía.
De encinar en encinar
se va fatigando el día.
El tren devora y devora
día y riel. La retama
pasa en sombra; se desdora
el oro del Guadarrama.
Porque una diosa y su amante
huyen juntos, jadeante
los sigue la luna llena.
El tren se esconde y resuena
dentro de un monte gigante.
Campos yermos, cielo alto.
Tras los montes de granito
y otros montes de basalto
ya es la mar y el infinito.
Juntos vamos; libres somos.
Aunque el Dios, como en el cuento
fiero rey, cabalgue a lomos
del mejor corcel del viento,
aunque nos jure, violento,
su venganza,
aunque ensille el pensamiento,
libre amor, nadie lo alcanza.
Antonio MAchado


Ya os contamos los comienzos de A. MAchado y su boda con Leonor Izquierdo, joven soriana que murió muy pronto y que sumió a Machado en una gran depresión.
En 1919 se traslada a Segovia, donde encontrará un ambiente cultural más acorde con sus gustos y comenzará a participar en las actividades de la reciente Universidad Popular, que tiene como objetivo la extensión de la cultura a los sectores sociales tradicionalmente más apartados de ella. Así, fue profesor de francés .

 Por entonces conoció a una escritora ,Pilar Valderrama, que en los versos de Nuevas canciones (1924), su último libro de poesía,  aparece bajo el nombre de Guiomar. Fue el último amor del poeta, aunque se cree que su relación fue una relación más intelectual e imaginada que realmente consumada. Sus diferencias sociales, sus diferencias políticas y sus diferencias religiosas hicieron que Machado se conformara con llevarla en el corazón, posiblemente. Pero lo cierto es que,  a su manera, Machado recobró los versos nuevos de amor y su alma volvió a sonreir en ese aspecto.


Con el estallido de la Guerra Civil Española  marcha a Valencia.


Tumba de Antonio Machado en el cementerio de Colliure (Francia).
A finales de enero de 1939,  y ante la inminente ocupación de la ciudad, sale de Barcelona, pasa su última noche en España, la del 26 al 27 de enero, en Viladasens. En la tarde del día 28 llega finalmente a  Colliure ( Francia) , en donde muere el día 22 de febrero en un pequeño hotel acompañado de su madre y su hermano. A los tres días, fallece su madre, Ana Ruiz Hernández. En el bolsillo de su abrigo se encuentra un último verso: «Estos días azules y este sol de la infancia».
Machado nos dejó el 22 de febrero de 1939, y 20 años después, en 1959, un grupo de poetas se reunirán para visitar su tumba. Entre ellos estaba Ángel Gonzáelz, Gil de Biedma, Carlos Barral y otros y apartir de esa visita llegaron a formar la Generación del 50.
Pero esa ya es otra historia que os contaremos otro día...

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